Acércate a...

Entrevista a Francisco Centeno Velázquez

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica? 

R.- Desde pequeño he sido muy curioso, me hacía preguntas a mí mismo y a los demás, sobre lo que observaba y sobre mi entorno, muchas veces sin respuestas. No fue hasta llegar a la universidad que me di cuenta que la investigación es la búsqueda de respuestas a esas preguntas, y ahí fue cuando decidí intentar ser científico.

P.- ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.- Cursé los estudios de Biología en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura (1986) y soy Doctor en Ciencias Biológicas por la misma Universidad (1991). Mi Tesis Doctoral fue muy Biofísica y me fui a hacer un postdoctoral al CNRS en París para aprender técnicas de manipulación génica y expresión heteróloga de proteínas de membrana. Volví a España a finales de 1994 como Ayudante a la Universidad de Extremadura en la Facultad de Veterinaria en Cáceres. Desde 1998 soy Profesor Titular de Universidad, y allí organicé y coordiné el Grupo de Investigación en Enfermedades Neurodegenerativas, grupo que sigo coordinando en la actualidad. En el 2011 me mudé a la Facultad de Ciencias de la Universidad de Extremadura en Badajoz, y aquí continúo.

P.- ¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador? 

R.- Son varias, y desde mi punto de vista todas ellas deben estar presentes. La primera es la curiosidad, un investigador debe mostrar curiosidad, debe hacerse preguntas sobro los cómo y porqués de lo que observa. Otra característica de un buen investigador es que debe ser un buen observador, debe estar siempre atento a lo que muestran los experimentos para poder extraer toda la información de los resultados. También debe ser una persona abierta y permeable a lo que le sugieren y a los cambios que el conocimiento va generando; en definitiva, debe ser una persona alejada de los dogmas. Y por último, considero que un investigador debe ser una persona perseverante, muy constante, ya que la investigación es una carrera de fondo, que los resultados, a menudo, tardan en llegar, por lo que no hay que desfallecer.

P.- ¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.- Para mí, el principal descubrimiento del siglo XX fue dar a conocer la estructura de la doble hélice de ADN, la conformación B del ADN realizada por James Watson, Francis Crick, Maurice Wilkins yRosalind Franklin. Este descubrimiento ha sido la base que ha permitido generar gran parte del conocimiento actual en Biología Molecular, desde la PCR hasta las formas actuales de edición del ADN pasan por haber podido conocer esta estructura.

P.- ¿Cuál es su opinión sobre cómo está articulada la carrera científica en España?

R.- La Ley de la Ciencia, Tecnología e Innovación en España es relativamente reciente, 2011, pero vino a dar estructura a la carrera científica, y a dejar claros los caminos y vías que hay que recorrer para llegar a ser científico. Considero que es una buena aportación. Sin embargo, no hay presupuesto para ponerla en marcha. De qué vale definir las etapas, categorías y entes que forman parte del sistema si después no hay presupuesto para que entren al sistema las personas que han de hacerlo mover. Además, considero que las estructuras de investigación siguen siendo excesivamente rígidas y que todavía queda desarrollo normativo que favorezca mucho más la movilidad de los investigadores entre los diferentes agentes del sistema español de ciencia y tecnología.

P.- ¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Para mí el principal camino por recorrer es el de la financiación de la Ciencia en España. Considero que hasta que no se garantice un mínimo de porcentaje del PIB español para la I+D+I en España, seguiremos teniendo los problemas que hoy vivimos, sobre todo en la carrera investigadora y en ser capaces de reincorporar al sistema a la diáspora de buenísimos investigadores que tenemos por todo el mundo. Para ello, yo considero que debe ser un mandato constitucional la inversión anual de un porcentaje mínimo del PIB en I+D+I. Así y sólo así se garantizará que, independientemente de la ideología o de los vaivenes económicos, el sistema será sostenible y muy rentable para la sociedad en la que vivimos. Y a partir de ahí, poner en marcha la ley que nos dimos en el 2011, pero sobre todo invirtiendo en las personas, en los investigadores que puedan formar parte del sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación español. Hay que recordar que en España, ciencia, y ciencia competitiva y excelente, se hace no sólo en los grandes centros, también en las universidades. Y hay que recordarlo porque debe descentralizarse la inversión para que el sistema no se colapse. Si nos olvidamos de la inversión en ciencia de las universidades, nos estaremos olvidando del lugar donde se forma la mayoría de los investigadores. En definitiva, nos queda casi todo por hacer.