Acércate a...

Entrevista a Carlos Gancedo

P.- ¿Cuándo surgió su vocación científica?

R.- No es fácil determinar con precisión el momento en que uno oye una llamada, y decide una forma de vida. Solemos achacar a posteriori a algo único el origen de la vocación cuando posiblemente ésta sea el producto de diversos factores que actúan de forma sinérgica pero desconocida por nosotros. Con esa reserva, diría que lecturas infantiles o adolescentes de biografías de inventores o científicos, algo usual en la época de mi infancia, – recuerdo que me fascinó una de Thomas A. Edison – pudieron estimular mi vocación científica. Otro factor importante fue, sin duda, la creencia de mi familia de que el progreso -y tácitamente se asumía que este sería científico y técnico- era muy importante para el avance social de las clases desfavorecidas. Y eso era algo a lo que había que contribuir.

P.-¿Le influyó alguien de forma especial?

R.- Uno recibe numerosos estímulos que en su momento no se interpretan como influencias importantes y que sin embargo acaban resultándolo. Recuerdo en mi Instituto, el Cardenal Cisneros de Madrid, el impacto del uso de unas claves botánicas en las prácticas de Ciencias Naturales con la Srta. Alcedo, o de las clases en las que D. Florencio Bustinza nos hablaba, «fuera del programa», de Fleming o de Waksman, de las enzimas…. Después, en la Facultad los capítulos de genética del libro de Biología de Alvarado, la lectura del «Gattermann» un libro de prácticas de Química Orgánica, por cierto citado como influyente por Primo Levi en su libro «La búsqueda de las raíces» y el entusiasmo del profesor de Ingeniería Química, D. Enrique Costa. Mas tarde, ya durante el periodo doctoral, el modo de hacer de mi maestro, el Dr. Alberto Sols, su forma de intentar comprender resultados bioquímicos con sentido fisiológico y sobre todo su manera de escribir y criticar lo escrito.

P.-¿Recibió de joven algún consejo al cuál siga siendo fiel?

R.- Desde luego, aunque no explicitado como consejo, sino practicado como actitud; en mi casa estaba claro que «el trabajo es importante y pasa por delante de todo. Y además hay que hacerlo bien».

P.-¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R.-Inicié mi actividad investigadora con el Dr. Alberto Sols en el inolvidable CIB de Velázquez, marché a Alemania de post-doc con el Prof. Helmut Holzer, que había hecho y hacía notables contribuciones en el campo de la regulación metabólica, a mi vuelta a España me incorporé otra vez al CIB; después con el grupo de Sols me trasladé a la Facultad de Medicina de la UAM donde impartí docencia de Bioquímica durante dieciséis años, realicé una estancia sabática en el Departamento de Microbiología de la Harvard Medical School en Boston con el Prof. Dan G. Fraenkel, y he seguido mi labor en el hoy Instituto de Investigaciones Biomédicas «Alberto Sols». Mi trabajo ha estado relacionado con la regulación metabólica, la biología molecular y la genética de levaduras.

P.- ¿La repetiría en su totalidad?

R.-Una respuesta afirmativa indicaría que no he cometido errores y eso es difícil de creer en una vida humana. Además lo que uno ve hoy con perspectiva no es lo mismo que veía en el pasado. Uno puede decir, no debía haber hecho esto así, hubiese debido hacerlo de esta otra forma, porque sabe lo que pasó obrando como lo hizo pero ignora lo que hubiese sucedido con una actuación distinta. Con el conocimiento de lo sucedido, no; no la repetiría en su totalidad; la frase de Wittgenstein «es difícil actuar sabiendo algo como si no se supiese» es muy adecuada en este tipo de reflexiones.

P.-¿Cuáles son desde su punto de vista las características que definen a un buen investigador?

R.- No creo que haya características fijas, distintas épocas necesitarán distintas características. Pasteur trabajaba solo, su sobrino y ayudante cuenta que en su entorno apenas se hablaba de los problemas entre los colaboradores, hoy esto es impensable; nunca envió a nadie a aprender técnicas a otros laboratorios, actualmente esta actitud sería negativa…. Pero sí que puede haber ciertas características que son siempre necesarias: una cierta inteligencia, gran capacidad de trabajo, resistencia a la frustración, ser capaz de severa autocrítica manteniendo la fe en su trabajo, capacidad de comunicar adecuadamente,…..Se podría hacer una lista mas larga pero prefiero dejarla ahí. Hay libros en que se relatan estas características.

P.-¿Qué consejo daría a los que ahora inician su carrera científica?

R.- Aparte de decir generalidades como buscar un buen maestro, trabajar mucho, leer bien, intentar escribir claramente, no diría más. Dar consejos supone influir en la vida de otros que en algún momento harán balance y pudieran encontrar en un determinado consejo un origen de insatisfacción vital; mejor no darlos.

P.-¿Podría describirnos brevemente en que consiste su línea de investigación actual y cual es su trascendencia? ¿Cómo ve el futuro de esta área científica?

R.-El grupo en el que trabajo en colaboración con las Dras. Juana M. Gancedo y Carmen-Lisset Flores se ocupa del estudio de la transmisión de las señales producidas por azúcares y de la regulación metabólica en levaduras tanto convencionales como no-convencionales. La trascendencia de esta investigación es la de aportar nuevos conocimientos a la biología de unos organismos, las levaduras, muy importantes hoy como organismos modelo o como herramientas biológicas. Por ejemplo, el mostrar que los comportamientos de la levadura mas usada, Saccharomyces cerevisiae, no son inmediatamente transponibles a muchas levaduras no-convencionales que son importantes en la industria o el poner de manifiesto el pluriempleo de proteínas….El futuro de esta área es importante; nuestro conocimiento del metabolismo aunque parece completo no lo es, piénsese que un importante regulador de la glicolisis, la vía metabólica mas estudiada, no se descubrió hasta hace quince años. ¡Se hacían modelos y se ignoraba un elemento fundamental! El advenimiento de tecnologías que permiten obtener perfiles metabólicos muy amplios y la aceptación de conceptos integradores como la biología de sistemas abre horizontes nuevos a un campo que parecía cerrado.

P.-¿Cuál consideraría que ha sido el principal avance científico del siglo XX?

R.-Cada científico tendrá un favorito y la mayoría de ellos serían probablemente válidos; como profesional de la Biología, viniendo de la química, yo elegiría la elucidación de la estructura del DNA. Las visiones que ha abierto son impresionantes y sus consecuencias desbordan el campo biológico.

P.-¿Cuál es el avance científico que más le ha impresionado? ¿Cuál ha sido su mayor sorpresa en el área de investigación en que trabaja?

R.- Quizá la tecnología de secuenciación de ácidos nucleicos. Recuerdo la lectura de los artículos de Sanger y de Maxam y Gilbert en PNAS en 1977. ¡Me impresionaron tanto que los conté inmediatamente en una clase a mis alumnos! De ahí a las velocidades de secuenciación que se comunican en la literatura se ha recorrido un gran camino, pero la idea de Sanger es tan bella que sigue impresionando.
En cuanto a sorpresas en el área de mi trabajo ha habido muchas; el poder manipular genomas cambió los abordajes desde principios de los ochenta, el darse cuenta de que la mayoría de las levaduras difieren del modelo de Saccharomyces ha sido muy importante, el encontrar que una misma proteína puede usarse para diferentes funciones dispares, moonlighting, en inglés… Una de las propiedades mas interesantes de los sistemas biológicos es que nos sorprenden a cada momento; la consideración de sorpresa mayor o menor depende de nuestra situación en el momento de recibirla.

P.-¿Cuál es su opinión sobre como esta articulada la carrera científica en España?

R.- Articular la carrera científica no es fácil. ¿Cómo se articuló la de alguien como p. ej. Craig Venter? El reglamentar algo tan idiosincrático como la actividad científica es casi como tratar la cuadratura del círculo. Sin embargo en sociedades con pocas salidas alternativas a la vía académica, como la nuestra en la actualidad, está claro que alguna reglamentación es necesaria. ¿Cómo conjugar la demanda social de empleo estable con la inevitable revisión continua de la actividad de los científicos y una posible eventualidad de su plaza de trabajo? Algo muy importante a no perder de vista es que los equipos científicos, aparte de líderes, necesitan científicos serios con otras capacidades; un buen ejército no solo necesita buenos generales, tiene que cuidar a sus oficiales y a la clase de tropa. No es tarea sencilla la que tiene el legislador por delante; confiemos en que no olvide el tipo de entorno que tenemos.

P.-¿Qué camino queda por recorrer en Ciencia e Innovación en nuestro país?

R.- Los caminos dependen de adonde se quiere llegar; ojalá tuviese una respuesta clara y realista. Aunque en ese caso posiblemente no estaría en la poyata, sino haciendo política científica.