Desde la SEBBM, hemos elaborado un monográfico sobre las posibles salidas profesionales a las que pueden optar los estudiantes de Bioquímica y Biología Molecular. Para ello, hemos pedido la colaboración a varios profesionales de distintas áreas (universidades, empresas privadas, medios de comunicación científica, etc.). Esperamos que los testimonios sobre sus trayectorias profesionales y personales os sirvan de ayuda.

Desde la SEBBM, hemos elaborado un monográfico sobre las posibles salidas profesionales a las que pueden optar los estudiantes de Bioquímica y Biología Molecular. Para ello, hemos pedido la colaboración a varios profesionales de distintas áreas (universidades, empresas privadas, medios de comunicación científica, etc.). Esperamos que los testimonios sobre sus trayectorias profesionales y personales os sirvan de ayuda.

YOLANDA ÁLVAREZ, GESTORA DE PROYECTOS DE INVESTIGACIÓN

"La experiencia de trabajar en el extranjero enriquece tremendamente a nivel personal y profesional, pero nunca debería ser una imposición"

YolandaAlvarez

 

P-. ¿Podría resumirnos brevemente su recorrido profesional?

R-. Estudié Bioquímica y Biología Molecular por vocación. Después de 15 años de carrera científica en diferentes universidades, he reorientado mi perfil hacia la gestión de proyectos, especializándome en consorcios europeos universidad-empresa. La experiencia de trabajar en el extranjero enriquece tremendamente a nivel personal y profesional, pero nunca debería ser una imposición.

P-. ¿Cuándo surgió su interés por la Bioquímica?

R-. Desde pequeña siempre me interesó entender cómo funcionaban los seres vivos. Por eso estudié Biología y me especialicé en Bioquímica y Biología Molecular. La biología molecular era mi llave para llegar lo más lejos posible en la comprensión de los procesos biológicos y de la vida.

Terminé la carrera en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) en 1995, con buena media y colaborando desde 4º curso como aprendiz con un grupo de microbiología en el Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (CBM).

Mientras esperaba a que apareciesen opciones de financiación para realizar un doctorado en la UAM, entré en contacto con el Departamento de Bioquímica y Biología Molecular IV de la Facultad de Veterinaria en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Allí empecé a trabajar bajo la dirección del Dr José Manuel Bautista en un proyecto de filogenia molecular, financiado y muy atractivo, que sería mi tesis doctoral.

P-. ¿Qué consejo daría a los alumnos que están estudiando hoy por hoy Bioquímica?

R-. De esta primera etapa, daría dos consejos a los estudiantes de bioquímica pensando en hacer doctorado: 1) que no trabajen indefinidamente por amor al arte: es fundamental encontrar financiación; y 2) que no elijan un tema cualquiera: la tesis será un proceso largo y a veces muy difícil. Necesitan un tema que despierte su curiosidad e interés.

P-. ¿Qué cree que es mejor: trabajar en España, o probar en el extranjero?

R-. Probar en el extranjero puede ser una experiencia muy positiva, siempre que no sea una imposición. Yo misma me marché a principios del 2000 al ZMNH (Zentrum für Molekulare Neurobiologie Hamburg), en el Hospital Universitario de Hamburgo, Alemania. Pensaba hacer un postdoc de 1 o 2 años trabajando en genética y biología del desarrollo del oído interno, con el Dr Thomas Schimmang. Me apetecía mucho probar la experiencia y sabía que era importante para mi carrera, pero mentiría si no digo que una razón de peso fue que mi chico también se marchaba allí.

Hubo momentos duros al principio, pero todo lo positivo compensó. A nivel científico, los medios y la consideración que se les brinda a los investigadores en Alemania (y en Irlanda) son inmensos comparados a España, donde incluso en los momentos de mayor bonanza la ciencia ha sido siempre la gran olvidada. A nivel personal, significó mucho más: independizarme (¡por fin! con 28 años...), grandes amigos que aún conservo, una aventura reveladora (¡hay tantas formas diferentes de preparar un café con leche....! Y yo toda la vida bebiendo el café de mi madre y el del bar de la esquina).

Después de Alemania estuve en Irlanda 6 magníficos años. En 2004 me uní al grupo del Dr Breandan Kennedy, en el Instituto Conway de Ciencias Biomoleculares y Biomédicas de la UCD (University College Dublin), para trabajar en genética y biología del desarrollo de la retina. Casi por casualidad (una discusión científica casual y un error al plantear un experimento), empecé a trabajar en el proyecto que más me ha apasionado (y me apasiona): vasculatura intraocular y búsqueda de terapias antiangiogénicas que eviten la formación de nuevos vasos sanguíneos (aplicables también a otras enfermedades como el cáncer).

Después de estos casi 11 años, recomiendo sin dudarlo la experiencia de vivir en el extranjero, pero siempre valorando y sopesando la situación personal de cada uno. He conocido a varias personas que trabajaban fuera de España por obligación, dejando atrás familia, parejas, hijos... Todos ellos vivían la experiencia como un exilio, mortificados y de una forma muy diferente a la mía.

P-. ¿Cómo surgió la idea de dedicarse a la actividad que desarrolla actualmente?

R-. Volví a España en 2010. Acababa de nacer mi hijo y quería que creciese cerca de sus primos y abuelos. Aquella decisión, de la que no me arrepiento, cambió el rumbo de mi carrera profesional. Después de 2 años sabáticos (el 2º de ellos por obligación) y tras tocar fondo (cuando una bolsa de trabajo me envió una oferta buscando mujeres de entre 25 y 40 años, mínimo 1,70 de estatura y talla 38 para pasear a sus bebés vestidas a juego con los carritos que promocionaban), me decidí a aceptar la oferta loca de Breandan unos meses atrás. Formar un consorcio Internacional de Universidades-Empresas y buscar financiación Europea. Me propuso coordinar la aplicación y ser la gestora del proyecto si lo concedían. El primer intento no funcionó, pero en 2013 nació 3D-NET (Drug Discovery and Development of Novel Eye Therapeutics): un IAPP-FP7 (Industry Academia Partnerships and Pathways) de 1.7 millones de euros repartidos entre 5 entidades durante 4 años.

Desde entonces vivo entre Dublín y Valladolid, preparando informes, gestionando fondos, organizando conferencias y seminarios, mediando en conflictos, arreglando grandes problemas que se resuelven casi solos o problemillas que se convierten en problemones. Acaban de concedernos un nuevo proyecto: 3D NEO-NET, dentro del programa RISE-H2020 (Research and Innovation Staff Exchange) de 1 millón de euros con 7 países y 18 instituciones involucradas, ¡todo un reto!

P-. ¿Echa de menos el laboratorio?

R-. Me han preguntado muchas veces si no echo de menos el trabajo en el laboratorio. Mi respuesta sincera es no. Los proyectos que gestiono están basados en áreas que conozco muy bien. Participo activamente en el seguimiento y discusión de todos los resultados, así como en la toma de decisiones a nivel científico. Creo que la gestión de proyectos es una salida potencial para cualquier bioquímico, y que para ser un buen "Project manager" en este campo es fundamental conocer y comprender la ciencia subyacente.

 

 

PABLO BARRECHEGUREN, MONOLOGUISTA CIENTÍFICO EN BIG VAN, CIENTÍFICOS SOBRE RUEDAS

"Del laboratorio a los escenarios"

Pablo Barrecheguren. Imagen 1

 

P-. ¿Podría hacernos un breve repaso de su recorrido profesional?

R-. Estudié Bioquímica en la Universidad de Zaragoza, y estuve un año investigando en la Universidad de Cambridge (UK) antes de obtener una beca doctoral de La Caixa para realizar la tesis en el Instituto de Investigaciones en Biomedicina de Barcelona (IRB-Barcelona). Estudié el máster de Neurociencias de la Universidad de Barcelona y a finales del 2014 defendí mi tesis sobre neurobiología.

En primavera del 2015 fui finalista del concurso de monólogos científicos: Famelab España, y poco después me uní al grupo de monologuistas científicos: Big Van, científicos sobre ruedas. Big Van lo formamos 20 científicos, casi todos doctores e investigadores en activo de diferentes áreas del conocimiento (matemáticas, química, física, biología...); y a través de nuestros monólogos contamos los últimos avances en ciencia de la forma más divertida posible. Desde que me uní a ellos me he dedicado a la divulgación científica actuando por toda España, algo de Paraguay y un poquito de México, he escrito varios artículos de divulgación y he participado en la creación de dos libros: Si venimos del mono, ¿por qué somos tan cerdos? y Cómo explicar física cuántica con un gato zombi.

P-. ¿Cuándo surgió su interés por la Bioquímica?

R-. A mí siempre me había interesado el campo de la Biología y la Medicina junto con toda la parte de investigación. Así que cuando no pude entrar en Medicina por las notas de corte estratosféricas, decidí cursar los tres primeros cursos de Química para luego entrar en Bioquímica y dedicarme a investigar en ese campo.

P-. ¿Cómo surgió la idea de dedicarse a la actividad que desarrolla actualmente?

R-. Cuando estaba acabando la tesis vi una de las primeras actuaciones del grupo de divulgadores científicos: Big Van, científicos sobre ruedas. Me encantó lo que estaban haciendo y la energía que desprendían, así que decidí unirme a ellos.

P-. ¿Qué consejo daría a los alumnos que están estudiando hoy por hoy Bioquímicas?

R-. Yo creo que profesionalmente es muy importante hacer otras cosas aparte de estar todo el día encerrado estudiando o trabajando en el laboratorio. Tener aficiones te ayuda a adquirir competencias que a lo mejor no aprenderías directamente en la carrera pero que te pueden resultar muy útiles en ciertos momentos. Por ejemplo, yo durante la tesis estudié dos años en La Escuela de Escritura del Ateneu Barcelonés y gracias a eso aprendí a escribir. Lo hice entonces porque me apasiona la escritura, pero gracias a todo lo que aprendí allí, cuando tiempo después empecé a desarrollar mi carrera como divulgador científico, todos esos conocimientos sobre escritura me han permitido desarrollar parte de mi carrera divulgadora escribiendo artículos sobre neurobiología.

P-. ¿Qué pasos son los que hay que seguir, según usted, tras obtener el título?

R-. No creo que se puedan definir una serie de "pasos" concretos y fijos para garantizar el éxito una vez se tiene el título ya que cada caso es diferente, pero sí creo que hay dos cosas que hay que saber hacer cuando se acaba la carrera.

La primera es buscar un entorno de trabajo que nos motive, en vez de solo centrarse en trabajar en un campo que nos ha gustado durante la carrera. Por ejemplo, a mí en la universidad me atraía mucho la inmunología y el cáncer, así que cuando busqué mis primeros laboratorios desechaba automáticamente todos los que no estuvieran relacionados con ese tema. Sin embargo, en Cambridge trabajé en temas completamente distintos y fue una gran experiencia que disfruté muchísimo porque aunque quizás el tema no era el que más me gustaba al principio, la gente con la que trabajé, el entorno y las condiciones de trabajo hicieron que me motivara y que pudiera mantener la motivación durante todo el proyecto.

La segunda es saber abandonar a tiempo. Incluso aunque tengamos cuidado, no siempre vamos a tener suerte y es posible que acabemos trabajando en sitios donde no podemos desarrollarnos, las condiciones laborales no son las correctas y nuestra motivación desaparece. Entonces creo que es muy importante ver que no estamos en un lugar que nos conviene e irnos lo antes posible. A veces incluso la situación no es mala, pero nos damos cuenta que eso en verdad no nos gusta aunque nos cuesta decidimos a cambiar. Sea el caso que sea, creo que es importante rectificar a tiempo para poder buscar otro lugar mejor donde desarrollarnos.

P-. ¿Trabajar en España, o probar en el extranjero?

R-. Trabajar unos años en el extranjero es algo básico para formarse como un buen científico así que siempre es una buena opción salir.

Si no queremos irnos, hay que ser realista con la situación actual de la ciencia en España: aunque todavía se hace buena ciencia y hay grupos muy competitivos a nivel internacional, la realidad es que los recortes han hecho mucho daño. Ha caído mucho el número de proyectos o becas a las que se puede optar, lo cual ha hecho que la competencia por ellas sea altísima, muchas veces exigiendo un currículum muy por encima de lo que ofrece la beca/proyecto española; así que es normal que en general, sobre todo a gente que acaba de salir, cueste encontrar un trabajo con condiciones laborales decentes haciendo ciencia en España.

Ante esta situación, creo que para muchos es una buena opción salir unos años para poder investigar y desarrollarse profesionalmente sin las limitaciones laborales que hay ahora mismo en España, y una vez se ha conseguido la experiencia laboral adecuada se puede intentar volver.

 

 

ANTONIO BERNAD, DPTO. DE INMUNOLOGÍA Y ONCOLOGÍA, CENTRO NACIONAL DE BIOTECNOLOGÍA

"Un gran reto colectivo"

ABernad

 

P-. ¿Antes de nada, qué consejo daría a los alumnos que están estudiando hoy por hoy Bioquímica?

R-. La Biología Molecular y Bioquímica es una disciplina que te confronta con los complejos mecanismos que cooperan para permitir y perpetuar La Vida, así como descifrar cómo su perturbación se asocia con la enfermedad. Pensad que vosotros podéis contribuir con una pequeña pieza a ese inmenso puzzle. Marcaros ese objetivo y nunca os decepcionará; esto es un reto colectivo. Probablemente no llegaréis a comprender qué es La Vida pero reforzaréis vuestro respeto por ella.

P-. ¿Podría resumirnos brevemente su trayectoria profesional?

R-. Mi profesión siempre ha sido una gran fuente de satisfacciones y la Biología Molecular no es sólo una actividad profesional, te ofrece una nueva visión de cómo funciona el complejo engranaje de la vida.

Soy de Zaragoza y fruto de la motivación de Félix Rodriguez de la Fuente y mi tío. Aunque mi inclinación natural era la Biología, estudié Químicas por sugerencia de uno de esos profesores especiales que siempre tienes. En Zaragoza no había Biología. En primero y parte de segundo me fue fantástico, pero ahí se abrió la duda, fundamentalmente por el entorno, que en algunos casos no encontraba muy positivo para el aprendizaje y la motivación. Y bueno, tomé la decisión de solicitar un traslado e intentar cumplir con mi ilusión; sarna con gusto no pica. Resumiendo, me dieron el traslado a la UAM, y cursé la especialidad de Bioquímica y Biología Molecular.

Para mí fue un auténtico descubrimiento. Si pudiese tener alguna duda el ambiente me atrapó y tras la aceptación para realizar la Tesina en el CBM, todo quedó epigenéticamente determinado. Pero siempre surgen dificultades. En una de estas conté con la ayuda de excelentes compañeros, para facilitarme el traslado al laboratorio de Margarita Salas. Nunca les estaré lo suficientemente agradecido. El laboratorio era una auténtica olla a presión de creatividad. Los años que disfruté en el laboratorio de Margarita han sido, sin lugar a duda, los más productivos de mi carrera.

A los estudiantes me atrevería a deciros que no os conforméis con lo fácil. Invertid tiempo en esta decisión; reflexionad y marcaros unas preferencias. Perseguid el laboratorio que creáis que más se ajusta a vuestros intereses y solicitad entrevistas. Si encontráis algo similar a lo que fue mi experiencia, estoy seguro de que no os arrepentiréis. Pero hay que entender el negocio como un inmenso trabajo en equipo en el seno de un gran club. La cantidad de información que se genera y se comparte de forma continua es abrumadora. Esto ocurre en todas las disciplinas científicas y técnicas, pero quizá en el área de Biomedicina es especialmente reseñable.

P-. ¿ Y después de la Tesis? ¿Qué pasos son los que hay que seguir, según usted, tras obtener el título?

R-. Tras la Tesis se abren dos avenidas. Debéis de ir pensando durante la Tesis qué es lo que más os atrae o aquello para lo que creéis que tenéis mejores aptitudes.
La primera opción es la vía académica. Evidentemente, la decisión más importante es si queréis seguir en el mismo campo en el que habéis realizado la Tesis o, por el contrario, queréis cambiar. Es importante que el tema que os propongan os ilusione (probablemente es el que más pueda condicionar vuestro futuro). Este es el mejor camino, pero no es el único. En mi caso, tras finalizar la Tesis, acepté una oferta del CIEMAT para liderar un proyecto de terapia génica en médula ósea. Otro buen salto. El grupo lo dirigía Juan Bueren. Fue realmente un reto, pero con ilusión y perseverancia se puede con todo, y conseguimos resultados realmente buenos. Finalmente, tras una breve estancia en el CBR, Harvard Medical School, obtuve una plaza de Colaborador Científico en el CSIC, y me incorporé al Centro Nacional de Biotecnología.

Y aquí empieza vuestro auténtico camino en solitario. Vuestras ideas-proyectos, vuestros dineros y vuestro equipo. Es una nueva etapa del camino y un continuo de decisiones que realmente hacen de este trabajo un full-time. Es apasionante, pero hay que aprender a gestionarlo, y pocos están preparados de forma innata.
¿Dónde trabajar si optamos por la Academia? Yo creo que como todo en la vida hay que tener una mente muy abierta pero marcarse ciertas prioridades. La decisión va a depender de muchos aspectos, tanto personales, como profesionales. No hay una mejor que otra. Un consejo: la prioridad es trabajar en las mejores condiciones y en el mejor proyecto.

La otra opción profesional es la empresa. Claramente el sector privado en España no se está desarrollando respecto al público, en la medida que le correspondería con otros países del entorno. Esto genera falta de unos retornos suficientes y déficit en puestos de trabajo especializados en el sector para nuevos licenciados. En todo caso, España en los últimos 15 años, ha sufrido un cambio espectacular en el ámbito de la Biotecnología, con la creación de decenas de proyectos de pequeñas empresas asociadas a Parques Tecnológicos. Nunca va a ser fácil, pero sí observo que las nuevas generaciones manifiestan una mayor inclinación por esta opción; y eso es muy bueno para equilibrar el sistema. Necesitamos el éxito de algunas de ellas como acicate para continuar con la inversión. Todos nos jugamos mucho en ello.

¿Dónde trabajar si se prefiere esta segunda opción? Previamente cursaría alguno de los Masters especializados que ofrecen formación en ciertos aspectos de especial interés para el sector industrial. Sin lugar a dudas, el desarrollar una actividad en el ámbito internacional os va a abrir los ojos a más posibilidades.

 

 

ÁNGELA BERNARDO, PERIODISTA CIENTÍFICA EN HIPERTEXTUAL

"Divulgación, ¿el mejor oficio del mundo?"

imagen angela bernardo

 

P-. ¿Podría describirnos brevemente su trayectoria profesional?

R-. Cuando comencé la licenciatura en Biotecnología en la Universidad de León, no imaginaba que me dedicaría a estar al otro lado de la poyata. Durante mis estudios, tras tener la oportunidad de formarme en laboratorios de la Universidad Técnica de Dinamarca o la Universidad de Cambridge, participé en diversos proyectos de divulgación impulsados por la Federación Española de Biotecnólogos y colaboré en medios como Diario de León o la Revista E-Innova. Posteriormente decidí especializarme en el ámbito de la comunicación gracias a la realización de un máster en la Universitat Pompeu Fabra y un postgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Desde entonces he escrito para medios como Hipertextual, JotDown, The Huffington Post, ileon.com o el blog Think Big, donde he podido comprobar la necesidad de que los investigadores salgan de su "torre de marfil" para ayudarnos a comunicar mejor.

P-. ¿Cree usted que la Ciencia interesa lo suficiente a la sociedad?

R-. No hay duda de que vivimos en un mundo dependiente de la ciencia y la tecnología, como dijo Carl Sagan, el astrofísico que cambió la forma de hacer divulgación con su exitoso programa Cosmos. Sin embargo, no existe una correlación con la proporción de personas interesadas en los nuevos descubrimientos que cambiarán nuestra vida. Según la VII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología, que realiza bienalmente la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT), el 15% de los españoles se muestra atraído por las noticias relacionadas con la investigación. Además, el informe apunta que a un 24,3% de la población le interesa poco o nada la ciencia, algo que se debe principalmente a dos cuestiones: no le llama la atención (39,4%) o no la entiende (35,9%).

P-. Para entender la Ciencia es necesario saber comunicar...

R-. La comunicación científica puede ayudar a mejorar la difusión de los avances y descubrimientos que se realizan en los laboratorios hasta llegar a los medios y a la sociedad. En este proceso, que podríamos describir como un conjunto de eslabones, juegan un papel fundamental los propios investigadores, los gabinetes de prensa y departamentos de comunicación y marketing de universidades y centros de I+D, los periodistas y, por último, la sociedad. Si cualquiera de estos eslabones falla, es posible que también lo haga toda la comunicación científica. Por ejemplo, si un investigador no quiere ser entrevistado, es posible que el proceso comunicativo no funcione como debería. Lo mismo ocurre si los gabinetes de prensa, como "puente intermedio", o los medios, como cuarto poder, se equivocan. Al final, los máximos afectados serán los ciudadanos. También existirán problemas si la sociedad no comprende conceptos básicos, algo en lo juega un papel clave nuestro sistema educativo.

La divulgación es el primer eslabón de la cadena de comunicación. Han de ser los investigadores, y todos aquellos que sientan pasión por la ciencia, los que se pongan manos a la obra para impulsar actividades divulgativas que acerquen su trabajo a la ciudadanía. Los monólogos del concurso Famelab, la red de blogs Naukas o iniciativas como La Noche de los Investigadores, la Semana de la Ciencia y los artículos que ofrece la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular son buenos ejemplos de ello. Gracias a su labor, los comunicadores y periodistas que trabajan en los siguientes eslabones podemos realizar mejor nuestro trabajo, beneficiando con ello a toda la población. Es clave que los científicos salgan de su "torre de marfil" para explicar qué hacen, cómo investigan a diario, qué resultados obtienen y cuáles son los posibles beneficios de su tarea. De este modo también podemos cumplir con el derecho a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten, como proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos.

No habrá buena divulgación si los científicos no apuestan por ella, pero tampoco habrá buen periodismo sin su ayuda.

P-. Supongo que también entra aquí en juego el rigor periodístico...

R-. Gabriel García Márquez definía el periodismo como el "mejor oficio del mundo". Buena parte de su discurso puede ser aplicado para describir la comunicación científica. Tenía razón Gabo cuando decía que la lectura era una adicción laboral. Lo mismo sucede en el ámbito de la comunicación. Cuando uno debe informar sobre investigación, siempre desde una perspectiva crítica, veraz y rigurosa, es fundamental mantenerse atento a las novedades y descubrimientos que se realizan a diario en cientos de laboratorios de todo el mundo. También ocurre algo parecido en divulgación y comunicación, de forma que estas tres áreas, o eslabones dentro de la cadena comunicativa, nos obligan a mirar la ciencia desde el otro lado de la poyata. Como si fuéramos niños curiosos frente al gran misterio en que hemos nacido, que diría Einstein.

P-. ¿Qué consejo daría a los alumnos que están estudiando actualmente Bioquímicas, y se sienten atraídos por la divulgación? ¿Qué pasos cree que deberían dar, tras obtener el título?

R-. Mi consejo es que disfruten al máximo de lo que hacen y aprovechen todas las oportunidades que puedan tener. La comunicación científica es un campo apasionante en el que siempre estás aprendiendo, y en el que se puede trabajar dando charlas o talleres en colegios o institutos, pasando por coordinar el área de comunicación de un centro de investigación o trabajando en un medio, como es mi caso. Para aquellos que estén todavía en la carrera, les recomendaría que se unieran a entidades que hagan proyectos de divulgación y comunicación, que escriban y vean si les llama la atención. En el caso de los que ya les haya picado el gusanillo, mi consejo es que se formen, hay muy buenos másteres y cursos de postgrado relacionados con la comunicación, y especialmente que pongan en práctica todo lo aprendido. Otra recomendación es que se unan a la Asociación Española de Comunicación Científica o a la Asociación Catalana de Comunicación Científica, que ofrecen cursos de formación, talleres y becas para sus socios.

 

 

CARMEN HERRERO, DIRECTORA CIENTÍFICA EN SPIRAL THERAPEUTICS

"Si me hubieran preguntado al inicio de mis estudios de Bioquímica a qué me quería dedicar profesionalmente, probablemente hubiera contestado que mi mayor ilusión era dedicarme a la investigación básica en un laboratorio académico. Probablemente una respuesta motivada por el desconocimiento de las diferentes oportunidades laborales que un licenciado en Bioquímica puede optar al finalizar sus estudios"

carmen herrero

 

P-. ¿Podría hacernos un breve repaso de su recorrido profesional?

R-. Estudié Bioquímica en la Universidad de Barcelona y al terminar mis estudios, empecé la tesis doctoral en el grupo de Inmunología del Dr. Antonio Celada (Dpto. Fisiología, Facultad de Biología Universidad de Barcelona). Durante estos primeros años de carrera profesional, compaginé los trabajos correspondientes a mi tesis doctoral y la colaboración con una empresa farmacéutica, Pierre Fabre, en un proyecto de desarrollo de una nueva vacuna contra la gripe. Esta colaboración me permitió empezar a descubrir las diferencias existentes entre la investigación básica de un laboratorio académico y la investigación aplicada de la industria farmacéutica.

Una vez terminada mi tesis preparé las maletas y crucé el charco como tantos otros investigadores españoles, para realizar mi estancia post-doctoral. En mi caso, la ciudad elegida fue Nueva York, integrándome en el laboratorio del Dr. Lionel Ivashkiv (Dept. Immunology, Cornell University). Además de los cambios obvios que supone un nuevo país de residencia (nuevo idioma, nueva ciudad, nuevos amigos, nueva casa, nuevo todo....), me vi expuesta a un cambio más importante y relevante en la orientación de mi carrera profesional: el hecho de que el laboratorio estuviera integrado en un hospital hacía pivotar nuestra investigación en torno al paciente y a la mejora directa de determinadas patologías.

Cuando ya llevaba unos años disfrutando de la ciencia en Estados Unidos y también hay que decirlo, de la ciudad de Nueva York, una llamada imprevista hizo que mi carrera diera un giro de 360 grados. Se me ofrecía la oportunidad de volver a España, en concreto a un pequeño pueblo de la provincia de Girona, Amer, donde está una de las compañías farmacéuticas veterinarias más importantes del mundo, HIPRA. No acepté de inmediato, resistiéndome inicialmente ...... ¿Volver? ¿Y no a un laboratorio académico? ¿A una empresa? ¿Y veterinaria?....Después de una visita a las instalaciones me sorprendió el nivel de sofisticación técnica así como el pensar que los conocimientos de Inmunología y Bioquímica que había ido adquiriendo a lo largo de los años previos, podían ser útiles para la obtención de un producto con valor comercial, en este caso vacunas. Así es cómo dejé un viernes las calles de Manhattan para empezar el siguiente lunes a trabajar en Amer. Los cuatro años que estuve allí fueron una inmersión en el mundo empresarial. Aprendí conceptos que jamás pensé que a una Bioquímica, a una investigadora como yo podrían interesarle....valor comercial de un producto desarrollado desde I+D, project management, desarrollo de negocio, ventajas competitivas de un producto.... Descubrí que había otra forma de hacer I+D que me gustaba y con la que también disfrutaba.

Tras cuatro años en HIPRA, ya convertida y convencida de ser una investigadora "industrial", volví a Barcelona a trabajar como responsable del Departamento de Bioquímica y Biología Celular en Laboratorios SALVAT, empresa farmacéutica en salud humana con más de 60 años de historia. Durante los diez años que trabajé en SALVAT participé en diferentes proyectos de investigación: tanto en desarrollo de nuevas moléculas, un nuevo producto de terapia celular y diferentes productos sanitarios, un abanico bastante amplio de los diferentes productos que la industria farmacéutica puede ofrecer. En cada uno de estos proyectos fueron claves los diferentes conocimientos de Bioquímica, Biología Molecular y Biología Celular que había adquirido durante la carrera y las diferentes posiciones profesionales que ocupé posteriormente.

Desde el pasado año 2015, estoy embarcada en una nueva aventura profesional. A partir de uno de los proyectos de investigación generados en SALVAT, se constituyó una empresa spin off llamada Spiral Therapeutics cuyo objetivo es el desarrollo de productos para la prevención de sordera. En esta nueva empresa soy la Directora Científica (Chief Scientific Officer).

Casi veinte años después de haberme ido a Nueva York, vuelvo a instalaciones de la Universidad de Barcelona, al Parc Científic, donde está instalada la I+D de la compañía. Cada una de las asignaturas de Bioquímica, cada minuto de las prácticas, cada nueva experiencia en un nuevo laboratorio, cada tema de investigación en los que he trabajado (tan diferentes entre ellos!)... son los que me han traído hasta aquí. Espero seguir disfrutando de la Bioquímica y la investigación durante muchos años más.

P-. ¿Cómo surgió su interés por la Bioquímica?

R-. En la época en que yo empecé los estudios universitarios, no existía la carrera de Bioquímica como tal. Normalmente se accedía a través de o bien la Licenciatura de Químicas o la de Biología, realizando una especialización los dos últimos años de la carrera. En mi caso realicé el primer ciclo de Ciencias Químicas sin tener una clara vocación inicial por la Bioquímica. Sin embargo, descubrí que los viernes se realizaban unos seminarios de investigación en el Departamento de Bioquímica de la Facultad. Empecé asistiendo a ellos por mera curiosidad sin realmente entender mucho de lo que explicaban pero me fascinaban e hipnotizaban cosas que ahora me parecen tan simples como las fotos de células, la posibilidad de cortar y pegar un gen o el poder reproducir patologías humanas en modelos animales. Todo ello me llevó a que la hora de elegir especialidad, no sólo eligiera Bioquímica sino que abandonara la Facultad de Químicas para pasar a ser parte de la segunda promoción del nuevo plan de estudios de Bioquímica como carrera. Eso supuso una revolución: disfruté cada hora y cada minuto de todas las asignaturas y prácticas que realicé.... Ya no hubo marcha atrás, casi de manera accidental había descubierto mi vocación y mi futuro profesional.

P-. ¿Cómo surgió la idea de dedicarse a la actividad que desarrolla actualmente?

R-. Si me hubieran preguntado al inicio de mis estudios de Bioquímica a qué me quería dedicar profesionalmente, probablemente hubiera contestado que mi mayor ilusión era dedicarme a la investigación básica en un laboratorio académico. Probablemente una respuesta motivada por el desconocimiento de las diferentes oportunidades laborales que un licenciado en Bioquímica puede optar al finalizar sus estudios. En mi caso he tenido la suerte de poder explorar diferentes opciones profesionales: investigación académica, médica, veterinaria, farmacéutica y finalmente biotech. Ello me ha permitido elegir centrar mis esfuerzos profesionales en mi posición actual.

P-. ¿Qué consejo daría a los alumnos que están estudiando hoy por hoy Bioquímicas?

R-. Les daría dos consejos, que disfruten y que no pierdan ni un minuto de la oportunidad que supone tener acceso a una formación de elevada calidad como la que ofrecen las Facultades españolas.

P-. ¿Qué pasos son los que hay que seguir, según usted, tras obtener el título?

R-. Creo que hay tres pasos que son clave: explorar diferentes opciones intentando hablar con Bioquímicos que estén trabajando en diferentes campos. No dejar de aprender: hay que hacer estancias en laboratorios, complementar estudios, asistir a conferencias... incluso aprender cosas que salgan de la zona de confort de un Bioquímico/a. Y finalmente, dedicarse sólo a lo que de verdad les motive, sino es muy difícil alcanzar el éxito profesional.

P-. ¿Trabajar en España, o probar en el extranjero?

R-. No hay que ponerse límites ni pensar que decidir quedarse o irse ha de ser algo para el resto de la vida. En el extranjero probablemente sea más fácil encontrar diversidad de oportunidades laborales para un Bioquímico pero no debemos olvidar que en España cada vez más, aparecen nuevas oportunidades en el sector.

Yo probablemente recomendaría una opción mixta. Irse al extranjero una temporada supone un enriquecimiento personal y profesional muy recomendable. Y también es muy recomendable volver a casa para enriquecernos todos con lo aprendido fuera.

 

 

ENRIQUE SAMPER, PH,D. PRESIDENTE Y CEO EN NIMGENETICS SL

"Mi experiencia como biólogo molecular y emprendedor"

ENRIQUE SAMPER 2 1

 

P-. ¿Podría hacernos un breve repaso de su recorrido profesional?

R-. Los pasos que he dado para mi formación en España y en el extranjero me han servido para tener posiciones interesantes y fructíferas tanto en la investigación como en la academia. Gracias a esta formación, tengo el privilegio de poder liderar una empresa puntera en genómica y haber desarrollado una importante e innovadora actividad científica.

Mi carrera profesional empezó cursando la licenciatura (Bachelor of Science), en Agronomía y Bioquímica en la Universidad Estatal de Michigan, en EEUU. Allí, desde el primer año y al mismo tiempo que estudiaba, empecé a trabajar por las tardes y fines de semana para un laboratorio de genética vegetal del United States Department of Agriculture, realizando tareas muy básicas. Según fui progresando, me cambié a un laboratorio puntero en biología molecular donde utilizaban la planta del tabaco y arabidopsis como modelo para estudiar la resistencia al frío. Mis estudios en Michigan fueron fundamentales en mi carrera por la exposición temprana al mundo de la investigación, con profesores de primera línea y clases muy especializadas. Posteriormente me fui a hacer un Master of Science en Biotecnología vegetal en un college de la Universidad de Londres, para estudiar el proceso de la senescencia y allí entendí que la investigación en humanos y modelos animales era mucho más avanzada que en plantas, al menos en aquel momento; así que me cambié de modelo. Como al principio no sabía nada, el profesor Carlos Martínez-Alonso, del Centro Nacional de Biotecnología, me dio la oportunidad de trabajar en el laboratorio de Tak W. Mak en el AMGEN Institute, con el investigador español José Luis de la Pompa, donde estudiábamos ratones knock-out de dos proteínas fundamentales en la vía de Notch, RBPJK y NFAT1, y publicamos un par de artículos en Nature y Development. Al regresar a España, empece la Tesis en el laboratorio de María Blasco en el Centro Nacional de Biotecnología, gracias a la beca que me dio el departamento. Empezamos tres estudiantes, Luis Martín Rivera, Eloísa Herrera y yo. Mi Tesis trataba sobre la telomerasa y otras encimas de reparación de ADN con funciones en el mantenimiento telomérico, poniendo a punto la mayoría de las técnicas de medición telomérica, como el Q-FISH, el TRF, el G-strandoverhang, y la citogenética molecular, FISH, SKY, painting cromosómico, estudio de aberraciones cromosómicas etc. Durante la Tesis en el laboratorio de María Blasco, publiqué 18 artículos científicos en revistas como Cell, Nature Genetics, Embo, J. Exp. Med., etc. Fue una época muy intensa, de mucho trabajo y también de muchas colaboraciones. Entre ellas, conocí a uno de mis socios y co-fundador de NIMGenetics , Juan Cruz Cigudosa.
Posteriormente a mi Tesis doctoral, me fui a California al Buck Institute for Aging Research, centro puntero en el mundo en la investigación del envejecimiento, a trabajar con Simon Melov, y a colaborar también con Judy Campisi en el estudio de la influencia del estrés oxidativo con ratones knock-out para SOD2, la superóxido dismutasa mitocondrial.

De vuelta a España, conseguí un contrato Ramón y Cajal, uno de los pocos que se daban, y me fui a trabajar con Antonio Bernad; primero al C.N.B., y después al C.N.I.C. Allí trabajé otros cinco años en dos temas: las funciones de la polimerasa mu, de la familia de polX, y la senescencia de las células madre mesenquimales. Después del Ramón y Cajal, decidí dedicarme completamente a NIMGenetics, compañía que co-fundé, ejerciendo de Presidente desde 2008. Para poder dirigir profesionalmente la compañía, me formé en emprendimiento, primero en el Instituto de Empresa, y luego en Dirección Ejecutiva, ESADE, IESE, y Harvard Business School, así como en la Escuela de Organización Industrial. La transición de biólogo molecular a empresario no es sencilla, y requiere formación especializada y continua. Uno nunca sabe lo suficiente.

P-. ¿Cómo surgió su interés por la Bioquímica?

R-. En mi caso fue vocacional, me gustaba ver crecer las plantas desde muy pequeño. Creo recordar que tenía 4 años cuando empecé a hacer experimentos con plantas. Desde luego mi interés formal empezó en Michigan. ¡Qué suerte tener aquellos profesores tan magníficos!

P-. ¿Cómo surgió la idea de dedicarse a la actividad que desarrolla actualmente?

R-. Desde la universidad en EE.UU., tenía la idea de "montar algo". Allí se tienen conversaciones de emprendimiento desde el principio de la carrera. Estando en el Buck Institute en California, lo vi claro. Había que darle salida a la tecnología de los microarrays, en la clínica. Cuando llegué a España lo tenía ya decidido. Montaría una empresa de Healthcare. Hoy NIMGenetics es una empresa puntera en España en el área del diagnóstico genético con las últimas herramientas. Empleamos a 70 personas y crecemos a un 30-40% anual.

P-. ¿Qué consejo daría a los alumnos que están estudiando hoy por hoy Bioquímicas?

R-. Que se formen lo mejor posible y que trabajen muy duro en lo que más les gusta. Solo llegan a puestos directivos (Investigador Principal) unos pocos que tienen un fantástico CV y suerte en sus investigaciones y publicaciones.

Además, como aprendí en mi etapa de estudiante en Michigan, hay que estudiar muchas más cosas además de las que se incluyen en tu plan de estudios. Es fundamental el idioma inglés a alto nivel, y tener nociones de dirección de personas, algo de economía, y leer mucho. Hoy, el mundo y las oportunidades son globales y hay que prepararse para competir con los mejores de las mejores universidades. Si preparamos a los universitarios para un mundo local y lineal, lo estaremos haciendo mal. Hoy el mundo es muy internacional y las oportunidades están en sectores tecnológicos exponenciales. Pero el interés y la pasión lo deben tener ellos.

P-. ¿Qué pasos son los que hay que seguir, según usted, tras obtener el título?

R-. Bueno, hay muchos caminos. El mío fue un poco diferente. Desde luego la especialización es fundamental. Si tienes clarísimo que quieres ser investigador, hay que informarse hablando con varios profesionales de la ciencia sobre cómo es la profesión. Después se debe acudir al mejor laboratorio que se conozca y para ello, a veces es necesario hacerse un máster o trabajar en el extranjero un tiempo para prepararse. En ciencia, solo se llega al top estando con gente top. Eso lo aprendí de María Blasco. Sobran muchos biólogos/bioquímicos para las oportunidades que hay en España.

Otra vía es hacer una licenciatura, un máster científico y después un MBA. Esta vía es mejor para trabajar en la industria o montar una empresa.

P-. ¿Trabajar en España, o probar en el extranjero?

R-. En los dos sitios. Mi experiencia me ha enseñado que cuanta más exposición internacional, mejor. Irse de España a un buen sitio es una grandísima oportunidad de crecimiento en todos los sentidos. Hoy en día, es imprescindible tener una parte de la formación y trabajo en el extranjero. El mundo es global.

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